A cinco décadas del inicio de la etapa más oscura de la historia argentina, cada 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Esta fecha recuerda a las víctimas de la última dictadura cívico-militar que gobernó el país entre 1976 y 1983. Es un día de reflexión colectiva para garantizar que hechos similares no vuelvan a repetirse. La memoria es un ejercicio permanente y, cada año, miles de personas salen a las calles con consignas como «Nunca más», «Son 30.000» y «Juicio y castigo».
Ese día de 1976, un golpe de Estado derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón e instauró el «Proceso de Reorganización Nacional». La Junta Militar, liderada por Jorge Rafael Videla (Ejército), Emilio Eduardo Massera (Marina) y Orlando Ramón Agosti (Aeronáutica), tomó el control del Estado e impuso un régimen basado en el terrorismo de Estado. Durante siete años, miles de personas fueron secuestradas, torturadas y asesinadas. Se estima que 30.000 personas fueron desaparecidas en manos de las fuerzas represivas.
Centros clandestinos de detención como la ex ESMA, el Pozo de Banfield y el Olimpo se convirtieron en lugares de horror donde los detenidos eran sometidos a torturas antes de ser asesinados o lanzados vivos al mar en los llamados «vuelos de la muerte».
La dictadura también implementó una política de censura, persecución política y supresión de libertades, además de una serie de medidas económicas que beneficiaron a sectores específicos en detrimento de la mayoría de la población. El plan económico consolidó un modelo de endeudamiento y empobrecimiento que tuvo consecuencias durante décadas.
El fin de la dictadura llegó en 1983 con la recuperación de la democracia y la asunción de Raúl Alfonsín, quien impulsó el Juicio a las Juntas, un hecho histórico que marcó un precedente mundial en la lucha por los derechos humanos.
Con el tiempo, los responsables de los crímenes de lesa humanidad fueron juzgados y condenados, incluyendo a Videla, que murió en prisión en 2013. También se profundizaron las investigaciones sobre la apropiación sistemática de niños nacidos en cautiverio, un crimen que afectó a cientos de familias.
Desde 2002, el 24 de marzo es feriado nacional inamovible (establecido originalmente por la Ley N° 25.633), con el objetivo de promover la memoria histórica y el compromiso con la verdad y la justicia.
A 50 años del golpe, las calles se llenan nuevamente de voces que exigen justicia y que recuerdan que la memoria no se negocia. La historia nos enseña que el olvido no es una opción.




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