Fiesta del Señor de la Buena Muerte en Reducción

Municipalidad de Villa Reducción

 Un pueblo con raíces jesuitas y franciscanas

La localidad de Reducción, en el sur de Córdoba (a 40 kilómetros al Este de Río Cuarto, sobre la Ruta Nacional 8) se ha convertido desde hace décadas en un centro de peregrinación religioso, centrado especialmente en el día 1° de mayo en que miles de personas llegan a rendirle culto al Señor de la Buena Muerte. Ese día agradecen por el trabajo y piden que no les falte el sustento diario para sus familias.

Este año tiene el complemento de que los dos días previos al 1º son sábado y domingo, lo que supone que atraerá más visitantes en estos días también.

La peregrinación a pie más importante partirá el domingo a las 19 desde la catedral de Río Cuarto para recorrer los 45 kilómetros hasta Reducción, llegando a la madrugada para asistir a la primera misa que será a las 5. Luego se celebra misa a cada hora.

A las 10 es la misa en la plaza por los trabajadores que preside el obispo Adolfo Uriona. Las misas continúan luego y a las 21 se reza la novena.

El día 3, jornada central de la fiesta religiosa, a las tres de la tarde se realiza la procesión por las calles de la localidad y se da por finalizada la festividad.

Religiosidad popular

Cada año el día 24 de abril se inicia la novena que culmina con el festejo el día 3 de mayo, pero la mayor afluencia de peregrinos se concentra el día 1º por ser feriado nacional. Año tras año, entre los días 1, 2 y 3 de mayo la concurrencia supera las 50.000 personas que provienen fundamentalmente de todo el centro del país a pedir por la salud y por el trabajo.

Reducción, con sus más de 331 años, tiene su origen en una reducción de indios pampas, en el paraje conocido como Espinillo, en la margen sur del río Cuarto, a cargo de la Compañía de Jesús -sacerdotes jesuitas- en el año 1691.

Al retirarse los jesuitas del continente, se estableció como “Reducción de los Indios Pampas de San Francisco de Asís”  por parte de los padres franciscanos del convento de la ciudad de Córdoba (1751-1780 aproximadamente).

En 1795 llegó como Comandante del Fortín de Reducción el capitán Francisco Domingo Zarco. Con el visto bueno del gobernador de Córdoba, marqués de Sobre Monte, delinea el pueblo de Jesús María, denominación que no prosperó, perdurando el nombre de Reducción. A fines del Siglo XVIII la villa se estableció definitivamente en la margen norte del río.

La capilla se concluyó en 1801 y se ubicaba a pocos metros de la actual. En 1869 el Fray Quírico Porreca repara la capilla de Reducción y en 1878 se comenzó a construir un templo de mayores dimensiones, inaugurado en 1880, cuya nave central sirvió como base para el actual templo.

En la bóveda del santuario el artista Camillioni reflejó en un fresco la narración que relata la protección del Señor ante los malones que asolaban a los pobladores de la antigua villa. Según Fray Quírico Porreca, tras decidir los aborígenes incendiar y matar a los habitantes de la Reducción, cuando el malón se aprestaba a atacar salió a su cruce un gran número de soldados comandados por un jinete de hermosa figura montado en un gigantesco caballo blanco y empuñando una lanza blanca.

 Ante su vista los indios huyeron despavoridos. Los indios no se dieron por vencidos y un día que en la Reducción quedaban pocos hombres, llegó de improviso un malón, pero los habitantes fueron salvados cuando se apareció el Santo Cristo despidiendo rayos de luz que los puso en fuga y nunca más se atrevieron a atacar la villa.

Al santuario peregrinan de todos los rincones los fieles que buscan alivio al asedio, no ya de los indios, sino del mundo y sus males, para hallar el refugio, la ayuda, la paz y el consuelo del Señor de la Buena Muerte.


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