Día Nacional por el Derecho a la Identidad: la lucha para recuperar la identidad quienes les fue negada

Para conmemorar la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo en su tarea de recuperación de niños y niñas secuestrados y apropiados por la última dictadura cívico-militar, en 2004 el Congreso Nacional sancionó la ley 26001 que establece al 22 de octubre como el Día Nacional por el Derecho a la Identidad. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya había sancionado en el año anterior la ley 1161 estableciendo esa fecha como Día del Derecho a la Identidad de Niñas, Niños y Adolescentes.

Un 22 de octubre, pero del año 1977, doce mujeres tuvieron la iniciativa de unir sus esfuerzos con el fin de encontrar a sus nietos, hijos de quienes habían sido secuestrados por la dictadura militar. Se nuclearon entonces como “Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos”, y al cabo de unos años se identificaron como “Abuelas de Plaza de Mayo” que es como se las conoce actualmente.

Impulsadas por el amor y la búsqueda de memoria, verdad y justicia, las Abuelas de Plaza de Mayo han logrado restituir hasta ahora 130 identidades, pero quedan cerca de 300 nietos y nietas que viven sin conocer su verdadero origen.

Es en conmemoración a su lucha que, en 2004, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 26.001 para instaurar el Día Nacional por el Derecho a la Identidad y fomentar así una jornada educativa y de concientización en todos los niveles.

Resulta fundamental destacar la importancia del derecho a la identidad como derecho humano fundamental, para la construcción de la personalidad de cada persona; es muy importante saber sus orígenes, de dónde proviene y quién es su familia. La identidad no es sólo el nombre, apellido, fecha de nacimiento, y nacionalidad, sino que constituye la existencia de una persona como parte de una sociedad, como individuo que forma parte de un todo y conoce a su historia.

En este caso, visibilizar la lucha de las Abuelas, es reforzar la lucha de las mujeres de la sociedad para recuperar la identidad de aquellos a quienes les fue negada. Por otra parte, reconocer, admirar y valorar la paciencia con la que han actuado a lo largo de los años, de forma incansable por devolver a cada persona a donde correspondía en cuerpo y alma.


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