Situado en la provincia de San Luis y modelado por casi 25 millones de años de evolución, fue testigo del paso de pueblos originarios como los canoeros, así como de criollos cuyos descendientes aún habitan la región. Reconocido por sus fósiles de dinosaurios y el singular Pterodaustro, es un paraíso para paleontólogos.
También conserva antiguos puestos y represas que evidencian la conexión histórica entre el hombre y el entorno. Forma parte de un Sitio Ramsar y su fauna incluye maras, zorros grises y el amenazado pichiciego menor. El cóndor y el águila mora surcan los cielos, mientras que los bosques de quebracho y algarrobo se mezclan con los arbustos del Monte de Llanuras y Mesetas, hogar de las emblemáticas jarillas y de especies endémicas como la chica.

El Parque Nacional Sierra de las Quijadas cuenta con 5 senderos o circuitos para recorrer.
Uno de ellos es Hornillos de Hualtarán, el cual se encuentra en el camino de acceso al parque nacional. En este circuito que comienza a avistar un poco de la flora y fauna de la zona. Este sendero posee una audioguía pensada para ser escuchada durante el recorrido.
Luego se encuentra el Sendero Autoguiado Flora Autóctona, un pequeño sendero de aproximadamente 800 metros donde hay varios carteles que detalla la flora autóctona de la zona. En el camino también hay algunos miradores queda hacia el Potrero de la Aguada. Aproximadamente lleva entre 20-40 minutos recorrer este sendero, depende de cuantas paradas realices.
También se encuentra el Sendero Autoguiado Guanacos, también es autoguiado, pero requiere registrarse con anticipación en la oficina de informes para poder realizarlo, y dura aproximadamente tres horas ida y vuelta.
Otro de los senderos es el de Las Huellas del Pasado, que debe realizarse si o si con guía. Dura aproximadamente 2 horas y media y, durante este camino, se puede descubrir los lugares donde fueron descubierto los restos fósiles y conocer la Huella de Sauropodo.

Finalmente, se puede recorrer el Sendero Farallones, el cual se hace con guía, y dura aproximadamente 4 horas ida y vuelta. Durante el recorrido podrás conoces lo fascinantes farallones: muros altísimos de color rojo que se asemejan a los del Parque Nacional Talampaya, aunque los farallones de Sierra de las Quijadas tienen origines cretácicos, mientras que el de La Rioja triásico; es decir: los farallones tienen 100 millones de años menos que los de La Rioja.
Una de las características más llamativas es que este espacio se creó con el objetivo de conservar otros ambientes que resultaban importantes para la preservación de yacimientos paleontológicos y arqueológicos de la provincia de San Luis en Argentina.
Por ello, este parque dispone de una superficie de 73.785 hectáreas que colaboran con el resguardo del Monte de llanuras y mesetas, así como el Chaco Semiárido.

Sin duda alguna es un gran espectáculo natural que vale la pena visitar, conocer y admirar, mucho más cuando se busca un verdadero contacto con este tipo de espacios que roban al aliento desde la primera mirada.




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