Bajo las premisas de unión y esperanza, una multitud de fieles y promesantes se congregó para ser testigos del histórico encuentro que define la identidad riojana.
En una jornada marcada por la emoción a flor de piel y el fervor religioso, la sociedad riojana vivió este mediodía una nueva edición del Tinkunaco. El tradicional «encuentro» volvió a demostrar que, más allá de los tiempos que corren, la fe sigue siendo el motor que convoca y une a todo el pueblo.






















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