Ante la visita del papa León XIV a la Argentina, representantes de nuestro país llevaron a Malta un mensaje de fe, liderazgo femenino y paz

En un contexto de expectativa por la llegada del Santo Padre, representantes de la Conferencia Episcopal Argentina participaron de un encuentro internacional que reunió en Malta a 92 mujeres de 34 países y regiones del mundo. La fe, la espiritualidad, el liderazgo femenino y la construcción de comunidades más solidarias fueron los ejes de una misión que busca transformar el diálogo en acciones concretas.

La expectativa por la visita del papa León XIV a la Argentina renueva el interés por el papel de la Iglesia en la promoción del diálogo, la solidaridad y la construcción de una sociedad más fraterna. En este escenario, la participación de dos representantes argentinas en un encuentro internacional de mujeres celebrado en Malta adquiere especial relevancia por su mensaje de fe, esperanza y compromiso con la paz.

Del 23 al 26 de octubre de 2026, Malta fue sede del IV Encuentro de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) con las Mujeres de Oriente Medio y del Mediterráneo. Bajo el lema «Las mujeres: un refugio seguro para una humanidad en dificultad», la reunión congregó a participantes de distintas culturas y realidades sociales para reflexionar sobre el protagonismo femenino en la construcción de la paz, la defensa de la dignidad humana y el acompañamiento de las personas en situaciones de vulnerabilidad.

La Argentina estuvo representada por la Dra. Ayelén Tomasini, presidenta de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina, y Sandra Barrionuevo, presidenta de la Subcomisión de Mujeres y Juventudes, quienes participaron de las jornadas de intercambio y reflexión junto a referentes internacionales.

El encuentro permitió conocer testimonios de mujeres que viven en regiones atravesadas por conflictos, desplazamientos y profundas dificultades sociales, pero que continúan desempeñando un papel fundamental en el sostenimiento de sus familias y comunidades.

Para Tomasini, la experiencia representó una oportunidad de reafirmar el valor de la espiritualidad y del compromiso social como herramientas para construir sociedades más humanas.

En una declaración propuesta para esta nota, pendiente de su aprobación, Tomasini destaca:

«Este encuentro nos permitió comprobar que la fe puede convertirse en una fuerza transformadora cuando se expresa a través del compromiso con los demás. Las mujeres tenemos un papel fundamental en la construcción de la paz, no solamente desde el cuidado y el acompañamiento, sino también desde el liderazgo y la participación activa en las decisiones que afectan a nuestras comunidades».

La reflexión sintetiza uno de los principales mensajes de las jornadas: reconocer que las mujeres no solamente cumplen un rol esencial en las tareas de cuidado, sino que también son protagonistas de los procesos de reconciliación, reconstrucción social y transformación comunitaria.

La fe también cuida: espiritualidad, esperanza y bienestar

En tiempos de incertidumbre, la fe y la espiritualidad pueden constituir fuentes de fortaleza interior, esperanza y contención emocional.

La salud integral no se limita exclusivamente al bienestar físico. También comprende dimensiones emocionales, sociales y, para muchas personas, espirituales, vinculadas con el sentido de pertenencia, los valores y la posibilidad de encontrar propósito frente a las adversidades.

En este sentido, las comunidades religiosas pueden ofrecer espacios de acompañamiento y redes de solidaridad que contribuyen al bienestar de quienes atraviesan situaciones difíciles.

Durante el encuentro de Malta, las participantes reflexionaron sobre la importancia de escuchar, acompañar y generar comunidades donde ninguna persona se sienta sola o ignorada.

Uno de los mensajes más significativos fue la necesidad de transformar la espiritualidad en acciones concretas, promoviendo vínculos basados en la empatía, el respeto y la dignidad humana.

Mujeres que transforman la adversidad en esperanza

Las jornadas también pusieron en valor el liderazgo femenino como motor de transformación social.

La Dra. Bassima Sam’an, una de las expositoras, destacó que las mujeres desempeñan un papel esencial durante los conflictos, sosteniendo a sus familias, reconstruyendo comunidades y manteniendo viva la esperanza.

«Una sociedad que excluye la mitad de su sabiduría no puede construir un futuro completo», afirmó.

La reflexión encontró eco en las experiencias compartidas por las participantes, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer la presencia femenina en los espacios de decisión.

Para Sandra Barrionuevo, la misión también puso de manifiesto la importancia de construir redes de acompañamiento capaces de trascender las fronteras culturales y religiosas.

En una declaración sugerida, pendiente de su aprobación, Barrionuevo expresa:

«Escuchar los testimonios de mujeres que viven en contextos de conflicto nos recuerda que la esperanza también se construye colectivamente. La espiritualidad, la empatía y las redes de solidaridad son herramientas fundamentales para acompañar a quienes más lo necesitan. Nuestro desafío es llevar estas experiencias a la Argentina y transformarlas en acciones concretas».

El mensaje refleja uno de los principales desafíos planteados durante las jornadas: lograr que las experiencias compartidas se traduzcan en iniciativas capaces de fortalecer los vínculos sociales y generar oportunidades de participación para las mujeres.

Un mensaje que llegará al papa León XIV

Uno de los aspectos más significativos de la participación argentina fue el compromiso de continuar el diálogo iniciado durante el encuentro.

Desde la Comisión Nacional de Justicia y Paz manifestaron su intención de dirigir una carta al papa León XIV para compartir las experiencias, reflexiones y compromisos surgidos de las jornadas.

La iniciativa busca acercar al Santo Padre el testimonio de mujeres comprometidas con la construcción de la paz y reafirmar la importancia de su participación en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Este gesto adquiere especial significado en el marco de las expectativas por la visita papal a nuestro país.

El mensaje surgido en Malta se encuentra en sintonía con el llamado de León XIV a construir una «paz desarmada y desarmante», una invitación a superar las divisiones y transformar las palabras en acciones concretas al servicio de las comunidades.

El cuidado, la escucha y la solidaridad como compromisos

Durante las denominadas Conversaciones en el Espíritu, las participantes reflexionaron sobre la necesidad de construir espacios seguros donde las mujeres puedan compartir sus historias, expresar sus preocupaciones y encontrar acompañamiento.

También se destacó la importancia de reconocer a quienes cuidan de los demás, fortalecer las redes comunitarias y promover entornos donde las personas puedan recuperar su autonomía, su voz y su sentido de pertenencia.

En el cierre del encuentro, Mónica Santamarina, presidenta general de la UMOFC, agradeció los testimonios de resiliencia, fe y valentía de las participantes y reafirmó el compromiso de continuar generando espacios donde las voces de las mujeres sean escuchadas y reconocidas.

La reunión concluyó con un llamado a fortalecer las redes de oración y solidaridad, crear espacios seguros de encuentro y llevar las experiencias compartidas a las comunidades de origen.

Una misión que deja un mensaje para nuestro país

La participación de Ayelén Tomasini y Sandra Barrionuevo en Malta representa una oportunidad para visibilizar el compromiso de las mujeres argentinas con la construcción de una cultura del encuentro, el cuidado y la paz.

En un momento de especial atención sobre la figura del papa León XIV y su vínculo con la Argentina, la experiencia invita a reflexionar sobre el papel que pueden desempeñar la fe, la espiritualidad y el liderazgo femenino frente a los desafíos sociales actuales.

Porque la paz no se construye únicamente a través de grandes acuerdos internacionales. También comienza en los gestos cotidianos de quienes escuchan, acompañan, cuidan y trabajan por el bienestar de los demás.

La misión de las representantes argentinas en Malta deja un mensaje que trasciende las fronteras: la fe puede inspirar esperanza, el liderazgo femenino puede impulsar transformaciones y el compromiso colectivo puede convertir esos valores en acciones concretas.

Una reflexión especialmente significativa para una sociedad que necesita fortalecer sus vínculos, recuperar espacios de diálogo y construir un futuro donde la dignidad humana, la solidaridad y la paz ocupen un lugar central.

Para cerrar la edición: conviene obtener la aprobación de las dos declaraciones propuestas y verificar el estado oficial de la visita papal antes de publicar el título y las referencias a su llegada.


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